Durante años se pensó que la ludopatía era una adicción masculina. Sin embargo, cada vez más mujeres en México enfrentan problemas de juego, muchas veces en silencio y con una fuerte carga de culpa y estigmatización.
Las mujeres suelen recurrir al juego como escape emocional: soledad, estrés, presión económica o relaciones tóxicas. Además, se ha detectado un aumento en el uso de tragamonedas en línea, bingos y juegos “casuales” que parecen inofensivos, pero que pueden volverse adictivos.
Uno de los mayores obstáculos es el silencio. Muchas no se atreven a hablar por vergüenza, miedo al juicio o porque son madres, trabajadoras o cuidadoras que “no deberían tener este tipo de problemas”.
El enfoque terapéutico hacia la ludopatía femenina debe ser empático, sin prejuicios, y con perspectiva de género. Crear espacios de escucha, atención psicológica especializada y campañas que hablen directamente a las mujeres es una tarea urgente.
No hay un perfil único de jugadora compulsiva. Pero sí hay muchas historias que merecen ser contadas… y escuchadas.